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Santificación


Santificación - Significado Bíblico
La santificación es una doctrina bíblica que es bastante enfatizada en la enseñanza cristiana. Aún así, a pesar de su importancia, es a veces percibida como una idea religiosa demasiado difícil de entender. Aunque la santificación puede parecer al principio como un concepto extraño, es una de las más grandes cosas que le haya ocurrido, y le ocurre, a cada creyente en Jesucristo. Aquí exploraremos la doctrina bíblica básica de santificación y discutiremos el papel clave que juega en el crecimiento espiritual cristiano.

Santificación viene del verbo santificar. Santificar viene de la palabra griega hagiazo, que significa estar "separado" "puesto aparte." En la Biblia, santificación generalmente tiene que ver con un acto soberano de Dios por el cual Él "pone aparte" a una persona, lugar, o cosa para cumplir Sus propósitos. En el libro de Éxodo, Dios santificó un lugar de adoración. "Allí me reuniré con los hijos de Israel, y el lugar será santificado con Mi gloria," dice Éxodo 29:43. Hasta un día puede ser santificado, como vemos en Génesis 2:3 donde el séptimo día es "puesto aparte" como un día santo de descanso. "Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación."

Similarmente, cuando una persona es santificada, él o ella es puesta aparte por Dios para un propósito específico divino. En el mismo momento en que somos salvos por Jesucristo, inmediatamente también somos santificados, y comienza el proceso de ser conformados a la imagen de Cristo. Como hijos de Dios somos "puestos aparte" desde ese momento para llevar a cabo Sus propósitos divinos hasta la eternidad. Hebreos 10:14 dice: "Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados." ¿Ha sido usted puesto aparte para Dios?


Santificación - Diferente de la Salvación
Es importante diferenciar entre la justificación y la santificación. Justificación es otra palabra para salvación. Jesús dio su vida en la cruz como sacrificio por nuestros pecados. Su sangre lava nuestros pecados y nos libra de una eternidad de sufrimiento y condenación. Los creyentes son salvos debido a lo que Cristo ha hecho. No podemos hacer nada para ganar la salvación, es un regalo dado a cada hijo de Dios sin importar la raza, edad, madurez, o mérito. La santificación ocurre como resultado de la salvación. En el momento de la conversión, el Espíritu Santo entra en nuestra vida. No somos ya más prisioneros de la muerte, sino libres de vivir la vida que Dios desea para nosotros. De esta manera, somos santificados simplemente por nuestra situación de almas perdidas salvadas por gracia.


Santificación - Un Proceso Continuo
La santificación no se detiene con la salvación, sino que es un proceso progresivo que continúa en la vida cristiana. A diferencia de cosas y lugares que son santificados por Dios en la Biblia, las personas tienen la capacidad de pecar. Aunque hemos sido "puestos aparte" como hijos de Dios, continuamos comportándonos de maneras que son contrarias. Como cristianos, nos damos cuenta poco después de haber sido salvos, que existe una nueva batalla que está siendo librada en nuestro interior - una batalla entre nuestra vieja naturaleza pecaminosa y la nueva naturaleza espiritual. Pablo describe mejor esta batalla interior en Gálatas 5:17: "Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis."

Como Pablo, el deseo de nuestro corazón es agradar y obedecer a Dios, pero nuestra carne es débil, haciendo difícil resistir el pecado. Aún así, es en nuestra continua lucha contra el pecado y nuestra obediencia a Dios que la santificación hace su trabajo.

Pero, ¿cuál es el trabajo de la santificación? ¿Qué significa prácticamente ser "puesto aparte"? La santificación puede ser descrita como un proceso espiritual en donde Dios ocasiona santificación y cambios en la vida de un cristiano por medio del Espíritu Santo. Los efectos de vivir en un mundo caído han perjudicado a todos de distinta manera. Todos enfrentamos diferentes problemas, luchamos con el pecado, y con heridas pasadas en varios grados, entorpeciendo nuestra habilidad para vivir la vida que Dios desea para nosotros. Una vez que aceptamos a Jesucristo en nuestras vidas, el Espíritu Santo entra en nuestras vidas para comenzar el proceso de transformación (santificación progresiva). Él nos señala áreas que necesitan ser cambiadas, ayudándonos a crecer en santidad. Comenzamos a ver al mundo, la gente, y dificultades personales desde una mayor perspectiva bíblica. Nuestras elecciones comienzan a ser motivadas por el amor y la verdad y no por el egoísmo. Por ejemplo, podemos haber puesto equivocadamente nuestra confianza y seguridad en la belleza, la riqueza, y el materialismo, pero Dios puede ordenar circunstancias difíciles para liberarnos de las trampas que entorpecen el crecimiento. El proceso de transformación puede ser doloroso, pero está siempre motivado por el amor de Dios por nosotros. Más aún, Dios promete en Su Palabra no darnos más de lo que somos capaces de soportar (1a de Corintios 10:13).

Este es el proceso en funcionamiento de la santificación en la vida de cada creyente. Aunque el proceso es personal para cada individuo, la meta final es prevenir el pecado y producir crecimiento espiritual. Note que la santificación no tiene nada que ver con el vivir en perfección, sin pecado. Nunca viviremos sin pecado en esta vida. De hecho, la Biblia advierte contra tales enseñanzas falsas en 1a de Juan 1:8: "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros,"

La santificación no es tratar de vivir sin pecado para ganar el favor de Dios. Más bien, la santificación es para nuestro propio beneficio. Dios nos manda que busquemos la santificación para que a través de ella podamos ser bendecidos.


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¿Tú qué piensas?
Todos hemos pecado y merecemos el juicio de Dios. Dios, el Padre, envió a Su único Hijo para cumplir ese juicio por aquellos que creen en él. Jesús, el creador y eterno Hijo de Dios, quien vivió una vida sin pecado, nos ama tanto que murió por nuestros pecados, tomando el castigo que merecíamos, fue sepultado, y levantó de la muerte como lo dice la Biblia. Si de verdad crees y confías de corazón en esto, recibe a Jesús como tu Salvador, declarando: "Jesús es Señor," serás salvado del juicio y podrás pasar la eternidad con Dios en el cielo.

¿Cuál es su respuesta?

Sí, hoy he decidido seguir a Jesús

Ya soy seguidor de Jesus

Todavia tengo preguntas





¿Cómo puedo conocer a Dios?




Si murieras hoy, ¿iría usted al cielo?


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